top of page

Psicóloga especialista en Ansiedad en Colmenar Viejo

Entender y gestionar nuestra ansiedad, SÍ, acostumbrarnos a vivir con ella, NO.

Vivir con ansiedad no es solo sentir nervios o preocupación.

 

La ansiedad también se vive como una sensación constante de alerta e inquietud continua, como una mente que no se apaga, un cuerpo tenso o agotado y una dificultad creciente para disfrutar, relacionarse o descansar de verdad.

A veces aparece sin una causa clara, sin entender sus motivos, tras una etapa de estrés prolongado, cambios vitales o experiencias difíciles.

¿Cómo se manifiesta la Ansiedad?

La ansiedad no la vivimos todos igual, ni aparece por los mismos motivos, pero sí hay ciertas señales que suelen estar presentes y que pueden afectar a varias áreas de nuestra vida al mismo tiempo: 

Pensamientos constantes de preocupación, sobre todo en forma de "¿y si...?".

Mucha necesidad de planificar y controlar todo.

Miedos irracionales, a que me ocurra algo malo a mí o a mi gente querida.

Culpa, sensación de que "yo soy el problema" o que los demás son más capaces que yo.

Sensación de estar siempre en tensión, de que si me relajo algo malo puede ocurrir.

Dificultad para desconectar, parar, relajarte o dormir bien.

Cansancio físico persistente, dolores o molestias digestivas, entre otros problemas de salud.

Irritabilidad, bloqueo emocional o sensación de desbordamiento.

 

Muchas veces sentimos que “algo no va bien”, pero no siempre sabemos ponerle palabras o entendemos por qué el cuerpo reacciona de esa manera.

​​

Ansiedad, relaciones y vida social

La ansiedad no solo se queda dentro, sino que se expande hacia nuestras relaciones sociales, ya sea aquellas de más confianza y cercanas o a aquellas menos íntimas:

Evitas planes o situaciones sociales por miedo o agotamiento.

Se agota tu "batería social" rápido, por el esfuerzo que te supone.

Te cuesta expresar lo que sientes o poner límites.

Sientes incomprensión o desconexión por parte de los demás.

Eres muy autoexigente y perfeccionista o temes decepcionar.

Prefieres no pedir ayuda o decir cómo te sientes por no molestar.

Con el tiempo, esto puede generar aislamiento, conflictos o una sensación de soledad, incluso estando acompañado/a.

En terapia trabajamos también esta dimensión relacional de la ansiedad, no solo los síntomas individuales.

Cuando el cuerpo habla

El cuerpo suele ser uno de los primeros en dar señales. Desde un enfoque informado en trauma, entendemos la ansiedad como una respuesta del sistema nervioso que se ha visto sobrepasado o ha tenido que adaptarse durante mucho tiempo a una situación de mucha demanda.

El cuerpo nos habla a través de síntomas como:

Palpitaciones, opresión en el pecho o dificultad para respirar.

Problemas gastrointestinales.

Dolores de cabeza o cuello o contracturas.

Dolor en la mandíbula por apretarla, especialmente durmiendo. 

Fatiga constante.

Mareos, entumecimientos, tics o temblores.

En terapia no forzamos al cuerpo a “calmarse”, sino que aprendemos a escucharlo, regularlo y devolverle poco a poco una sensación de seguridad.

¿Cuándo es recomendable acudir a Terapia por Ansiedad?

Puede ser buen momento para pedir ayuda si:

Sientes que la ansiedad interfiere en tu trabajo, relaciones o descanso.

Llevas tiempo intentando gestionarla sin resultados duraderos.

Notas cada vez más agotamiento, irritabilidad o desconexión.

Evitas situaciones por miedo o malestar.

Tienes la sensación de que “no puedes más”.

No hace falta tocar fondo para empezar un proceso terapéutico, de hecho, nos lo ponemos mucho más difícil para recomponernos si nos forzamos a llegar a nuestro límite.

¿Cómo trabajo la Ansiedad en Terapia?

El primer factor para empezar a calmar nuestro sistema nervioso y poder trabajar con nuestra ansiedad es encontrarnos en un entorno tranquilo, seguro, de confianza. Me ocupo de que todo esto se cumpla desde mi despacho situado en Colmenar Viejo.

Trabajo desde un enfoque integrador e informado en trauma, lo que significa que no me centro solo en los síntomas, sino en comprender el origen del malestar y cómo tu historia personal ha influido en la forma en la que hoy te relacionas contigo, con los demás y con el mundo.

En terapia te acompaño para que puedas:

Entender qué te ocurre y por qué tu cuerpo y mente reaccionan así.

Aprender a regular la ansiedad de forma progresiva y respetuosa.

Desarrollar recursos de gestión en diferentes situaciones.

Recuperar una relación contigo que acompaña, no que te bloquea y ahoga.

Sentir más seguridad en tus relaciones y en tu día a día.

El proceso se adapta a tu ritmo, sin forzar.

bottom of page